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​​Se salvó la 'consciencia'

Consultando en Internet la edición 22 del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) en enero del 2014, me enteré que en la edición 23, cuya publicación sería en octubre del 2015, iba a desaparecer la palabra 'consciencia', el conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo. 'Conciencia', el conocimiento interior del bien y del mal, se quedaría con ambos significados, como es aceptado por muchas personas.

Puesto que el cierre para admitir cambios sería dos meses después, me apresuré a enviar una nota de inconformidad a la RAE: "Respetuosamente me atrevo a recomendar la conservación en español de los dos términos, de la forma como existen en inglés: 'Conscience' es 'conciencia' y 'consciousness' es 'consciencia'".

La RAE dirigió mi sugerencia a su Instituto de Lexicografía, el grupo encargado de revisar las propuestas y de generar recomendaciones definitivas. Es posible que mi desacuerdo en este tema no haya sido el único expresado. En cualquier caso, para mi grata sorpresa, la proposición fue parcialmente aceptada y es ahora oficial: Consciencia permanece equivalente a 'consciousness' mientras que 'conciencia' continuaría teniendo ambos significados.  

Por ser más rico en palabras, el idioma de Shakespeare  es más preciso que el de Cervantes. El Diccionario Inglés de Oxford tiene casi 172.000 entradas mientras que la edición 23 del Diccionario de la RAE tiene apenas 93.000, un poco más de la mitad.

A manera de ejemplo, el tiempo, 'time', que cuenta días y horas es el mismo 'weather' que registra grados de temperatura y milímetros de lluvia. Sobra decir que el tiempo, el del reloj, es algo tan intangible y difícil de definir como la consciencia que estamos defendiendo. Existen, por supuesto, excepciones en el sentido contrario: 'Ser' y 'estar' son un solo verbo en inglés. ¡Cuántos trabajos pasan los gringos con sus conjugaciones!

Para la mayoría de los vocablos las imprecisiones no generan problema y el contexto de las frases casi siempre resuelve las dudas. Es en las nociones abstractas donde la exactitud se vuelve valiosa. La palabra 'consciencia', explícitamente diferenciada de 'conciencia', conlleva claridad y precisión en el lenguaje escrito.
​Los diseñadores de tecnología están construyendo robots inteligentes porque pueden definir la inteligencia que quieren duplicar. También resultaría factible desarrollar un software concienzudo que, con una buena base de datos de precedentes y normas, juzgara un acto como moralmente bueno o malo, quitándoles mucho trabajo a los jueces. Pero ¿lograrán los científicos fabricar máquinas con consciencia? No, mientras los humanos desconozcamos su funcionamiento biológico, neuronal y genético.

Todos sabemos que la única consciencia que sentimos y distinguimos es la propia; la consciencia ajena apenas logramos presumirla.  Cualquier simplificación trae ventajas.  Si el nivel de abstracción de un concepto es enorme, debemos propender por la utilización de palabras inequívocas para comunicar la definición exacta.

Los escritores siempre recibimos sugerencias y amonestaciones gramaticales de nuestros lectores. Más de una vez me he puesto colorado con las metidas de pierna que me han descubierto. En alguna ocasión escribí algo como "los proponentes de esta tesis se 'hayan' en…". ¡Qué bárbaro!

Pero es por mi obstinación con 'consciencia' que más rectificaciones me llegan. "¡Conciencia, bruto!", me regañó alguien. Ahora, con el respaldo de la RAE, seré más enfático en esta dirección. Lástima que la Academia no me hizo caso completo y dejó a discreción de los escritores la ortografía que ellos prefieran.

Además del conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y de sus ideas, la definición de 'consciencia' incluye el conocimiento reflexivo de las cosas y la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante. No hay duda: La complejidad del vocablo es bien elevada.

Existe pues, estimados lectores, mérito suficiente en recomendación. Utilicemos entonces 'consciencia', así sea solo para ser congruentes con la ortografía de términos relacionados. A nadie se le ocurriría escribir 'inconciente' o 'subconciente'.

Gustavo Estrada
Autor de 'Hacia el Buda desde el occidente'
http://www.harmonypresent.com/Armonia-interior​ 

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El siguiente comentario fue recibido por correo electrónico del doctor Rodrigo Diaz Llano que agrega a mi nota información muy interesante que desconocía. Gracias, Rodrigo.


Felicitaciones por la disputa lingüística que ganaste. El debate tiene origen antiguo. En el Diccionario de la RAE, vigésima edición de 1984 que poseo, aparece la palabra consciencia, pero no la definen: remiten a conciencia. Es decir hasta ese entonces privilegiaban solo conciencia,  sin sc, que como tu dices es semejante a las palabras science y conscience del inglés. 
Ciertamente, en las últimas ediciones del DRAE definen ambas, aún cuando me parece que semánticamente se traslapan.
Mira esta curiosidad paleonto-linguística que encontré, y hasta divertida. Me fui al primer diccionario de 1729, llamado Diccionario de las Autoridades y allí solo aparece conciencia (no existe consciencia);  la definen así:

"CONCIENCIA. s.f. Ciencia de sí mismo, o ciencia certíssima de aquello que está en nuestro ánimo bueno o malo. Es voz puramente Latina Conscientia. PART. 1. tit. 5.1.53. Esso mismo dice Sant Agustin: ´Sospecha quanto te quisieres, solo que a mi la mi conciéncia non me acuse ante Dios.´ ...  Ancho de conciéncia: poco escrupuloso y que no repara mucho en considerar si es bien o mal hecho lo que executa .... Es apreciable que obre y proceda con conocimiento, con rectitud y sin dolo ni malicia ni fráude ...  En conciéncia: modo adverbial con que se da a entender que algúna cosa se hace según el dictamen de la razón y la justicia ... En conciencia es también una espécie de asseveración que muchos tienen por juramento ...   No tener conciéncia: lo mismo que ser malvado, injusto y desalmado. ... etc." 
​Preservé ortografía y tildes del original. 

De tal manera que podríamos suponer que consciencia, aunque de noble origen latino, conscientia, podría ser un neologismo introducido posteriormente al castellano, y posiblemente algún día va a desaparecer nuevamente, por aquello de la economía del lenguaje. 

Rodrigo.  

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El siguiente comentario a esta misma nota en El Tiempo digital (diciembre 3), firmado con el pseudónimo de PETUFAR, fue seleccionado como COMENTARIO DEL DÍA  en la edición de diciembre 4.

He dedicado mucho pensamiento a este asunto. Son cosas distintas. En el último libro que traduje Hombre cósmico he tenido la ocasión y la duda de usar ambas muchas veces. ejemplos: Perdí la consciencia cuando me desmayé. Tengo la conciencia tranquila. El asesino está consciente de su culpa; tiene la conciencia oscura. ​PETUFAR

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