Skip Navigation LinksMagicos-y-logicos

​Mágicos y lógicos

André Maurois, el novelista y ensayista del siglo pasado, insinúa una clasificación de las conductas humanas que, a pesar de lo interesante, tuvo poca aceptación y poca gente la utiliza. El escritor francés sugiere que los humanos, o somos mágicos, o somos lógicos. ‘Mágicos y lógicos’ es el título de una colección de ensayos biográficos sobre nueve autores británicos (Aldous Huxley, Rudyard Kipling y Bernard Shaw, entre ellos) que el escritor francés publicó en 1935.

Abundan las clasificaciones contrastadas de personalidad: teóricos o prácticos, idealistas o realistas, intuitivos o racionales…  No obstante su escasa utilización, la dicotomía entre mágicos y lógicos es particularmente apropiada pues, de una manera simple, ayuda a comprender por qué existen creyentes religiosos fundamentalistas, e incrédulos ateos radicales No hay siquiera necesidad de aclarar cuáles son los mágicos y cuáles son los lógicos. Lo cierto es que es imposible que algún devoto niegue parcialmente la existencia de Dios ni que algún ateo crea a medias en Él.

Según el psicólogo Vassilis Saroglou de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, la personalidad de cada individuo es determinante en su actitud hacia la religiosidad. ¿Cuántos tipos de personalidad existen y cómo se cuantifican las variables asociadas a ellos? Ambas tareas han resultado bien complicadas para los investigadores del tema. Abundan los enfoques de categorización y los métodos de medición de las variables asociadas. El denominado modelo de las cinco grandes dimensiones es quizás el más reconocido por los estudiosos de la conducta humana.

El modelo de las cinco grandes propone la determinación de la personalidad con base en cinco factores, cada uno de ellos estimado entre dos extremos: (1) sociabilidad (extraversión versus introversión), (2) apertura a la experiencia (temeridad versus cautela), (3) nivel de responsabilidad (escrupulosidad versus negligencia), (4) interés por la armonía social (amabilidad versus suspicacia), y (5) nivel emocional (estabilidad versus ‘neuroticismo’).  Las mediciones de estos cinco factores dependen de factores genéticos (57% en promedio) y de factores culturales (el restante 43%). Según el doctor Saroglou, las personas más escrupulosas (factor 3) y más amables (factor 4) tienden a ser religiosas.

Las ‘cuantificaciones’ de la personalidad han sido extremadamente útiles en numerosas investigaciones académicas. No obstante, cinco dimensiones son demasiadas para los no especialistas y resultan complejas para comparaciones informales. Es aquí donde la aproximación de mágicos y lógicos resulta sencilla y útil.

Los mágicos tienen abierto su corazón a Dios y sus enviados, a los espíritus y los ángeles, a lo sobrenatural y lo misterioso, a los videntes y los sanadores alternativos. Los lógicos, en el otro lado, prefieren la física y sus sabios, la investigación y las demostraciones, lo natural y lo comprobable, las proyecciones matemáticas y la medicina. 

¿Cómo estableció el pensador francés los contrastes de mágicos y lógicos? Responde una revisión del libro que aparece en la red: “Maurois distingue dos corrientes fundamentales de autores: los que tratan de desarrollar una literatura poética, pasional o heroica, frente a otras corrientes más científicas, realistas, más basadas en el pensamiento racional”.

Los creyentes, sin duda alguna, forman parte del grupo mágico; los ateos, por supuesto, se encuentran del lado de los lógicos. La clasificación nada tiene que ver con inteligencia o con torpeza. Para André Maurois los nueve escritores biografiados, mágicos o lógicos, eran sobresalientes y brillantes; de otra forma, él no hubiera perdido el tiempo con ellos.

En todo esto hay, sin embargo, un hecho curioso que puede ser la causa de la poca divulgación del concepto. Para la traducción del libro del idioma de Voltaire al de Shakespeare, los británicos desecharon el título original de la obra y lo cambiaron por ‘Profetas y poetas’, ocupaciones estas que se desvían de la contraposición original: Profetas y poetas son ambas, por excelencia, ocupaciones mágicas.

No hay explicación alguna para esta modificación pero… Quizás en la traducción del título hay algo valedero. De alguna forma, todos los que nos decidimos a escribir, así seamos ingenieros súper racionales que promovemos la meditación sin afiliación alguna, algo debemos tener de idealistas, de ‘mágicos’…  En el sentido original de André Maurois, no en el de David Copperfield.

Gustavo Estrada
Autor de ‘Hacia el Buda desde occidente’
@gustrada1