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​​​¿Se puede desacelerar el Alzheimer?

Con frecuencia los investigadores redescubren lo que ya se sabía. Unas veces ratifican conocimientos; otras veces refuerzan conclusiones ya dadas por ciertas. La lista de las acciones elementales para ahuyentar diversas enfermedades, sean circulatorias, respiratorias, metabólicas o degenerativas, es breve y unos pocos consejos aplican para más de una dolencia.

Un estudio efectuado por el Instituto Karolinska de Suecia ha concluido que una dieta saludable, el ejercicio físico, la gimnasia mental y la interacción social, cuatro recomendaciones siempre presentes en las listas de hábitos provechosos, también contribuyen en la prevención o la postergación de la enfermedad de Alzheimer y de otras dolencias seniles.  

La muestra del estudio (1260 persones, con edades entre 60 y 77 años y un riesgo moderadamente alto hacia el desarrollo de alguna forma de demencia) fue dividida en dos grupos iguales: Uno de intervención, que ejecutaría las tareas a investigar (dieta, ejercicio físico y entrenamiento cognitivo), y un grupo de control.

Los participantes, residentes en Finlandia, fueron asignados al azar a uno los dos grupos, por la duración total del estudio (dos años). Los miembros del grupo de intervención fueron sometidos a serie de actividades asociadas con los factores bajo consideración: asesoría en nutrición con una dieta mediterránea, sesiones de entrenamiento aeróbico y de flexibilidad corporal, sesiones de ejercicios mentales, y visitas permanentes del personal de salud. El grupo de control recibió asesoría médica de primera clase y, al igual que el grupo intervención, también tomó numerosas pruebas cognitivas.

Las tres mediciones en las cuales se centró el estudio fueron retención de información, habilidad para completar tareas y velocidad de razonamiento. “El estudio combinó una gama amplia y compleja de pruebas”, dice la doctora finlandesa Mila Kipivelto, directora de la investigación, pero “quedó bien claro, después de los dos años de tratamiento, que se lograron beneficios estadísticamente significativos”.

Las conclusiones del estudio sueco-finlandés resultan alentadoras ante una realidad alarmante. Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 2000 y el 2015 la expectativa de vida de los terrícolas aumentó, en promedio, cinco años. En cifras más impactantes, si usted, lector, no fallece hoy, mañana la proyección de su edad al morir será ocho horas mayor. Con este impresionante alargamiento, que seguirá en aumento, la incidencia de las dolencias seniles será cada año más preocupante.

Concluyen la doctora Kipivelto y su colega sueco, el doctor Krister Håkansson, en la revista Scientific American que “ante la multitud de fracasos en el desarrollo de nuevas drogas, la prevención es la aproximación más promisoria para manejar la creciente ‘epidemia’ de demencia”.

¿Qué sabíamos ya y qué cosas desconocidas está descubriendo este proyecto? Desde siempre tenemos claro que la prevención es la mejor herramienta para manejar cualquier problema. Lo que se ha encontrado novedoso es que la nutrición adecuada y el ejercicio, tanto físico como mental, reconocidos como efectivos en el manejo de diversos problemas serios de salud (tensión arterial alta, diabetes…) son también útiles en la lucha contra los males de la senilidad.

¿Cómo juega la interacción social? Aunque la socialización como factor saludable es reconocida y de fácil observación, su cuantificación es complicada. Es obvio, sin embargo, que la sola participación en los grupos de intervención durante dos años conllevó, sin duda alguna, niveles altos de participación y comunicación. Es posible que este hecho haya también contribuido a la contundencia de los resultados.

Terminemos esta nota con una prueba dirigida a usted, amable lector, cuyo interés sobre el tema o su terror por la fatídica enfermedad lo han traído hasta este final. ¿Puede repetir los cuatro factores que, según esta investigación, le ayudarían a disminuir su riesgo personal para el desarrollo del Alzheimer?

Olvídese del orden. El primero que se le viene a la cabeza es... El segundo… ¿Le costó trabajo el tercero? ¿No logra recordar el cuarto?  Pues usted ya está en un nivel de riesgo moderado-alto que lo convierte en candidato para una próxima investigación sobre el Alzheimer. No obstante, como esos cupos son difíciles de conseguir, pues… dieta saludable, ejercicio físico, actividad mental y más conversaciones directas, que también le servirán para el corazón. Y no se vaya a engañar pensando que el reenvío de videos y de chistes por teléfono cuenta como interacción social.

Gustavo Estrada
Autor de ‘Hacia el Buda desde occidente’
@gustrada1


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